lunes, 7 de mayo de 2007

Bioterrorismo

Bioterrorismo



Este nuevo tipo de terrorismo del que muy pocos comentan está muy cerca, es sencillo y está en el campo de la exportación y producción de los alimentos para el consumo humano y animal. Es una amenaza para la alimentación como para el ecosistema mundial. Cuando decimos "nuevo", es porque no se ha utilizado a gran escala aún, pero tiene antecedentes milenarios.

En el típico almuerzo de los domingos de ravioles o de esos tés de las señoras o del cumpleaños de los chicos, todo acompañado de vinos, refrescos o infusiones estamos a merced del terrorismo. Por más cocido que estén los alimentos, uno nunca sabe como fue tratado durante su proceso de producción, almacenamiento o conservación. Y tal vez lo que se lleve al estomago es una granada miniaturizada en pequeñas esquirlas que están en el limbo entre los seres vivos y lo inanimado, llamas virus.

Pronto, comenzará a tener malestares terribles , imparables e inexplicables, fiebre, náuseas, alteraciones nocturnas, transpiración, variaciones del ritmo cardíaco y de la presión sanguínea. El virus empieza por colonizar la sangre y apoderarse de los nervios cerebrales del cual regirá los espasmos simultaneos por todo el cuerpo, las convulsiones con sabor ácido son verdaderamente interminables. Los días pasan y la piel sufrirá cambios constantes: será contaminada por molestos forúnculos rojizos, la delgadez del cuerpo es evidente y después que el sistema inmunológico lucha hasta el final, el cuerpo no resiste más y entra en shock: el corazón dejó de latir.

Me estoy refiriendo al refiero al bioterrorismo, un atentado terrorista instalado dentro de ciertas materias orgánicas , en su mayoría de consumo humano, una amenaza desapercibida y pronunciada al simple hecho de su utilización criminal de ciertos microorganismos patógenos convertidos en virus, bacterias o toxinas, que atemoriza a las grandes metrópolis, y también, de pequeñas ciudades que no tienen nada que ver con una guerra. Un virus letal que ya empezó a tener consecuencias nocivas en cualquier ser vivo en estos últimos tiempos es ya de por sí la amenaza del bioterrorismo. Un juego macabro, letal, silencioso y espantosamente eficaz que todos podemos ser vulnerables ante él.

Hace un par de años, las sociedades en el mundo temían, tras la guerra de Irák, la proliferación del ántrax, un término usado hasta el cansancio por las cadenas de noticias más importantes del globo que alertaba la venida de la peste bioquímica; pero el temor fue aún mayor al saber que esta bacteria invisible podría llegar a todos rincones del planeta e incluso llegó a decirse que se había instalado dentro de los hogares, por lo que nadie estaría a salvo. La verdad es que el ser humano vive desde hace miles de años con el ántrax, que no es más que la aftosa, y que a las concentraciones a las que estamos acostumbrados, nuestro sistema inmunológico la combate eficazmente; el problema es cuando esas concentraciones se elevan demasiado.

Hay otros microorganismos letales a concentraciones elevadas con los cuales estamos acostumbrados a vivir; schierisquia coli, cándida albicans y staphilococus dorii. Son habitantes normales de nuestro sistema digestivo y urinario, pero cuando los niveles de la concentración suben de cierto umbral son letales. Uno de los clásicos hábitats de éstos animalejos son los famosos productos "caseros" y en particular los chacinados. Cuando algún conocido o amigo le ofrezca de regalo unos "choricitos caseros" rájele como a la peste, porque es la peste. La gente no lo hace de mala fé, ni siquiera sabe de la existencia de éstos microorganismos, pero la forma de faena, la higiene personal, la higiene de los elementos usados para la manufactura y para el transporte hacen de los "choricitos caseros" armas bioquímicas.

Pero este problema del bioterrorismo es mundial, es un tipo de terrorismo que se debe tomar con seriedad, es letal, es potente, es invisible y su forma de trasmisión es totalmente inocente.


Un poco de historia
El bioterrorismo no es un invento nuevo, estudiandoprehistoria se descubrió que ciertas tribus de homo neardenthalensis utilizaban excrementos en las puntas de sus flechas con fines letales, también los vikingos, lanzaban muertos en estados de putrefacción para desalojar a los habitantes de los territorios a invadir. En Roma se contaminaban los ríos con animales muertos y en las colonias inglesas y francesas que luego fueros los Estados Unidos, los colonos regalaron frazadas de enfermos que padecían de viruela a los nativos norteamericanos reduciéndolos en un 50%; asimismo en Latinoamérica con la llegada de los españoles y su minúsculo ejercito, trajo consigo la viruela y la sífilis logrando hacer desaparecer a 80.000 soldados del imperio incaico. En la época nazi se utilizaban ciertos hongos, que no vamos a especificar , para experimentar con judíos y personas de raza negra, y hace 20 años ya hubo ataques de menor escala con virus y bacterias hacia Estados Unidos y Londres, en mayor cantidad, así como en el Irak de Hussein se hicieron exterminios de kurdos con armas bioquímicas.
En la actualidad, son las grandes ciudades quienes temen esta proliferación bacteriana o bioquímica, pero la alerta también serían los que nada tiene que ver en esta guerra sucia, la "peste" es diminuta e invisible, muy peligrosa a pesar de su condición; están en las manos de terroristas quienes dirigen el destino de vidas inocentes, en su manos están también la vida de los que se fueron a causa de estas epidemias. El asunto más peligroso es que no es necesaria una gran instalación para hacer un arma bioquímica letal para una ciudad. Un irresponsable con conocimientos no muy avanzados de bioquímica puede hacer las armas en el baño o la cocina de su casa. Este hecho debe poner en alerta no sólo a la ciudadanía sino también a las autoridades competentes.

Controles internacionales
Desde el 26 de marzo de 1975 la Convención de Armas Biológicas (CAB), destinada a prohibir el desarrollo, producción, almacenamiento o transferencias de este tipo de armas y su tecnología ya estaba en vigencia. Es así que en el Perú se establecieron leyes en contra de su proliferación como iniciativa del gobierno americano para controlar en el ingreso de personas y mercancías, entre las que destacan la creación del Bureau of Customs and Border Protection que garantiza la seguridad en los embarques como el CTPAT (Custom Trade Partnership Against Terrorism), CSI (Container Segurity Inititaive) , entre otros. Hoy más que nunca hay que estar alerta y en constante comunicación con los organismos internacionales de contralor y el Centro de Enfermadades Infecciosas de Atlanta, USA.



Alvaro Kröger

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