miércoles, 16 de mayo de 2007

Cómo se destruye un país por decreto

Cómo se destruye un país por decreto









Los gobiernos populistas que siembran vientos al perseguir a los empresarios, recogen las tempestades de la inflación y del desabastecimiento, los peores enemigos de los pobres. El costo de la comida en Venezuela creció un 4% en enero, hecho que impulsó el incremento acumulado en el precio de los alimentos desde enero de 2006 a enero de 2007 en un alarmante 31,1%. Sabido es que Venezuela es un país importador neto de alimentos, bienes y servicios ya que ningún gobierno se le ocurrió fomentar la industria nacional fuera de la petrolera. Es así que el mono bananero le compra a su archi-recontra enemigo USA hasta la harina para hacer el pan. Existen algunos latifundios, mounstrosamente grandes (entre ellos se encuentra el de Rangel, ex-vice del mono hasta diciembre pasado) que crían una especie de cebú, pero no da ni para el consumo interno. La agricultura brilla por su ausencia, la industria liviana también y ni que decir de la indutria pesada. Se compra todo a punta de petrodólares.

Así que quien soberbiamente pisó el acelerador para materializar el socialismo del siglo XXI no corre el riesgo de ser derrocado por los generales que gritan impúdicamente "socialismo, patria o muerte", sino por los millones de venezolanos descontentos por el desabastecimiento cada vez mayor, la inflación que se intenta tapar, el desempleo y el auge incontrolado del hampa criminal de Venezuela.

Los dos millones de desempleados y los aún más numerosos de la hoy perseguida economía informal( no lo fue hasta hace pocos meses) constituyen la legión de indignados ante la ineptitud e incumplimiento del gobierno en materias tan urgentes como seguridad personal, empleo y altísimo costo de vida. Comprueban que pasado el 3D ya no son necesarios para votar varias veces y gritar "¡Uh, Ah, Chávez no se va!". El mono bananero está más ocupado en ser gobernante vitalicio, importar cuatro mil toneladas de hoja de coca de Bolivia (¿para adormecer el hambre en los barrios, en vista de que comida no hay?), regalar millones de petrodólares a sus amigos políticos del continente o comprar armas sofisticadas, que en solucionar los crecientes y cada vez más graves problemas del país.

Los anuncios de Chávez sobre la nacionalización de Cantv y Elecar y la indicación a los obispos de leer a Marx y Lenin para saber lo que es su "socialismo", prendieron las alarmas de los inversores internos y externos y dispararon el mercado paralelo a niveles altísimos. Simultáneamente Cadivi(especie de autoridad monetaria) pasó de proveer el chorro de divisas que batieron récord de importaciones en el 2006, a suspender la entrega de dólares para bienes tan necesarios como autopartes, productos farmacéuticos, equipos médicos y alimentos. Con la supina ignorancia de quién nunca ha trabajado, (ninguno de los voceros oficiales ha producido una papa, ni un kilo de azúcar, ni un bien manufacturado) al gobierno le entra la urgencia de "sustituir importaciones" en medio de un pequeño sector industrial apaleado por el control de precios , por las políticas hostiles de la revolución y la respiración en la nuca de los funcionarios chavistas. El resultado está a la vista: desabastecimiento, precios por encima de la regulación e inflación imparable, entre tanto los ineptos que anidan en los ministerios culpan a los empresarios de "acaparamiento" y de planes "desestabilizadores". Mientras el BCV(Banco Central) reconoce desabastecimiento en el 26% de los rubros (sobre todo alimentos), el ministro de Economía declara que "rumores de desabastecimiento buscan desestabilizar el país". Incluso sugirieron prohibir a los medios hablar "del dólar permuta" y difundir declaraciones de los expertos sobre el enorme impacto inflacionario en el conjunto de la economía (el costo de las viviendas, por ejemplo). Basta un poco de sentido común para saber que la presión sobre el dólar paralelo impulsó la inflación de enero y que el control irracional de precios (nadie puede vender por debajo de los costos de producción) ha producido el desabastecimiento

Hace dos semanas el gobierno dijo que "el dólar permuta" no influía en la inflación porque apenas se transaba en ese mercado un 5% (porcentaje inexacto porque las transacciones llegan al 33%) y hoy está acorralado por su torpeza. Anuncia la emisión de bonos en dólares(¿porqué no en rublos?) para bajar la presión sobre el mercado paralelo y dice que va a conversar con los empresarios para suscribir acuerdos racionales sobre precios y estímulos a la producción (cosa que seguramente incumplirá, una vez más). Como lo acaba de hacer con los ganaderos respecto al precio de la carne. Los supermercados y el Gobierno decidieron importar, lo que producirá desempleo y ruina en un sector tan estratégico de la producción.

Y no suscribirá acuerdos porque el propósito es arruinar al país para acrecentar la legión de indigentes, que son los elementos indispensables para la "revolución continua". Ante un plan del general Lameda para erradicar la pobreza, el ministro Giordani le dijo hace tiempo: "tú no has entendido Lameda, la revolución no puede sobrevivir sin pobres". Por eso Chávez, obsesionado con permanecer en el poder hasta su muerte, imita a Fidel en su afán de mantener a todos los ciudadanos dependientes de las limosnas gubernamentales. Por eso la "revolución" ya liquidó a los poderes públicos y está destruyendo a Pdvsa, al sector privado, a los medios de comunicación (RCTV) a las universidades autónomas, a la Iglesia y a todo cuanto genere riqueza material, conocimiento y valores. Y para quien no se resigne Chávez ya dijo: "Las armas están para hacer realidad el socialismo". Así se destruye un país..., si se lo permiten.

Referencias: Veneconomía, El Universal

Alvaro Kröger

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